
Santa María, Madre de los Sacerdotes
Santa María, llena de gracia,
Madre del Redentor, luz del mundo.
Madre de todos nosotros,
y de los que no conocen la Verdad.
Salve, Madre de Cristo Sacerdote y víctima
y, en él, Madre de los sacerdotes
y Madre de la misión.
Intercede por ellos, Santa Madre de Dios,
para que a imagen de Jesucristo,
sean fieles a la gracia, al Evangelio y a la predicación.
Que encendidos en amor por las almas,
a ejemplo del Buen Pastor conduzcan
a su pueblo por los caminos
de la oración, de la Eucaristía y del perdón.
Socórrelos en su ministerio,
Virgen bendita, que sean para su pueblo
como la semilla de mostaza, pequeñita, humilde,
pero que da cosecha frondosa de santidad;
como la levadura, fermento de reconciliación y de esperanza.
Ruega por los sacerdotes, Santa Madre de Dios,
para que se dejen conquistar por Cristo,
y sean uno con Él, mensajeros de la esperanza y de la paz.
Amén
Santa María, llena de gracia,
Madre del Redentor, luz del mundo.
Madre de todos nosotros,
y de los que no conocen la Verdad.
Salve, Madre de Cristo Sacerdote y víctima
y, en él, Madre de los sacerdotes
y Madre de la misión.
Intercede por ellos, Santa Madre de Dios,
para que a imagen de Jesucristo,
sean fieles a la gracia, al Evangelio y a la predicación.
Que encendidos en amor por las almas,
a ejemplo del Buen Pastor conduzcan
a su pueblo por los caminos
de la oración, de la Eucaristía y del perdón.
Socórrelos en su ministerio,
Virgen bendita, que sean para su pueblo
como la semilla de mostaza, pequeñita, humilde,
pero que da cosecha frondosa de santidad;
como la levadura, fermento de reconciliación y de esperanza.
Ruega por los sacerdotes, Santa Madre de Dios,
para que se dejen conquistar por Cristo,
y sean uno con Él, mensajeros de la esperanza y de la paz.
Amén
El sacerdote, un regalo de Dios para el mundo, expresa de modo muy gráfico el origen del sacerdocio, quién es su artífice, y cuál es su carácter propio. En efecto, sólo a la luz del misterio divino y de su irrevocable designio de salvación para todos los hombres, es posible comprender adecuadamente el sacerdocio católico en su verdad más profunda, ser don de Dios para la humanidad, prolongando en el tiempo el único sacerdocio de Jesucristo. Sólo en el manantial insondable del sacerdocio de Jesucristo, la vida sacerdotal encuentra su originaria hermosura. Por ello, no se comprende de modo adecuado el sacerdocio cuando nos acercamos a él con categorías humanas, con prejuicios u opciones ideológicas previas, porque su verdad más íntima es Dios, hontanar inagotable de nuestro sacerdocio.
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